-Había una vez una mujer tan gorda, pero tan gorda, que cuando se ponía tacones sacaba petróleo.
-Había una mujer tan gorda, pero tan gorda, que cuando se caía de la cama, se caía de los dos lados.
-Había una mujer tan gorda, pero tan gorda, que cuando se caía de la cama, se caía de los dos lados.
-Había una vez un perro tan inteligente, tan inteligente, que cuando le gritaban:
!Ataque!, el perro se tiraba al piso y le daban convulsiones.
!Ataque!, el perro se tiraba al piso y le daban convulsiones.
-Había una mujer tan gorda, pero tan gorda, que cuando se pesaba, la balanza decía: Continuará...
-Había una vez un señor tan flojo, tan flojo, que soñó que estaba trabajando y amaneció cansado.
-Había una vez un hombre tan pequeño, tan pequeño, que en vez de viajar en metro, viajaba en centímetro.
-Había una vez una persona tan, tan flaca, que ni siquiera tenía dedo gordo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario