jueves, 21 de octubre de 2010

Para chuparse los dedos...

Era una pareja de recién casados.
El primer día ella prepara unos huevos rancheros para el desayuno. Cuando el marido ve el plato, exclama: ¡Está para chuparse los dedos!
Ella al instante dice: ¿De verdad mi amor?
Y él contesta; ¡Sí, la verdad prefiero chuparme los dedos antes que comerme esta porquería!

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